Apenas han transcurrido tres meses desde que los aparcamientos más cercanos a la puerta principal del Hospital San Pedro y el CIBIR son de pago y los trabajadores y usuarios ya se han decantado por inventar nuevas soluciones gratuitas. La primera fue ocupar las isletas y parte de las aceras del entorno, pero la demanda seguía siendo mayor.
La segunda ha resultado más creativa. Entre los dos grandes aparcamientos (gratuitos) ubicados en el entorno de las traseras del colegio San Pío X y el parking (también gratis) de Urgencias, existía un solar vacío. Su único uso en los últimos años se remonta a los tiempos de la construcción del San Pedro, cuando acogía parte del material de obra. Sin embargo, todo el terreno se halla limpio de broza y con su perímetro urbanizado (aceras, farolas, bancos...).
Esta limpieza y la falta de otras opciones ha convertido a este solar en el nuevo aparcamiento favorito de muchos trabajadores y visitantes. No importa que la única 'entrada' se haga a través de un paso de cebra y tras cruzar ilegalmente la acera. Tampoco que ahora en invierno aparezca el barro y los charcos.
«No estoy dispuesto a pagar 80 euros al mes por el aparcamiento y, por horarios, no puedo emplear el transporte público. Así que, mientras me dejen, seguiré aparcando aquí», explicaba ayer un trabajador del centro sanitario. «Lo que han hecho con los aparcamientos de pago ha sido un error, porque ahora están vacíos y nosotros nos tenemos que buscar la vida en cualquier sitio cada vez que tenemos que acudir al San Pedro», incidía Enrique, recién desembarcado de su auto.
La realidad refrendaba sus palabras. Decenas de plazas libres en el entorno del CIBIR contrastaban con la desesperación de muchos conductores que, a mediodía, no paraban de dar vueltas en los parkings 'legales' hasta lograr una plaza. Los más hartos, enseguida recurrían al solar y, con un orden destacable, dejaban su vehículo sin pagar un euro.
A preguntas de este medio, la Consejería de Salud reconoció ayer ser la propietaria del solar. No quiso contestar a si había recibido quejas por la implantación de aparcamientos de pago ni cuál será el futuro de este espacio ni si va a intentar evitar que los coches entren en él. Mientras, desde el Ayuntamiento se señala que la única multa que se puede poner a los vehículos es si se les descubre realizando la maniobra prohibida para entrar. Una vez dentro, como el propietario no ha mostrado su malestar, no pueden hacer nada. Así que, de momento, queda parking de barro y gratis durante una temporada.
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