Comprar tu primera (y tal vez última) vivienda cuando, después de emanciparte, logras tener unos ahorros es una decisión que marcará los siguientes años, así que hay que hacer una buena elección.
Cuando la compra se hace directamente al vendedor, sin intermediarios, hay que tener una serie de precauciones, ya que no contaremos con el asesoramiento inicial de terceros. Partimos de la idea de que el piso que has visto es el que te gusta por emplazamiento, orientación, superficie, etc., y el que puedes comprar por tu economía, para darte unos consejos básicos.
Pide al vendedor su nombre completo (y el de su pareja si el piso está a nombre de dos personas, o más) y su DNI e infórmate en Internet de quién es: una simple búsqueda te podrá dar información muy valiosa (su perfil en una página social tipo Facebook o Linkedin, su formación, si es persona pública, si no lo es, etc.),
Interésate por el motivo de la venta. Los motivos estrella suelen ser el desplazamiento a otra ciudad, la casa se quedó pequeña por la llegada de un bebé, una vivienda demasiado grande para el vendedor en sus circunstancias personales actuales, imposibilidad de pagar la hipoteca, etc.
Cada una de estas situaciones te podrá dar pistas sobre lo acuciante de vender para el vendedor y si podemos aprovechar esta situación para negociar un mejor precio.
Esta información resulta útil, porque nos dice:
quién es el titular actual de la vivienda y bajo qué título
la delimitación de la vivienda (metros cuadrados construidos y útiles, lindes, etc.)
si la vivienda se encuentra hipotecada, embargada, etc., en cuyo caso, si no estamos hábiles, una vez escriturada a nuestro nombre, el acreedor podría ejecutar la hipoteca o el embargo, y nosotros quedarnos, ¡ay!, sin piso.
En este caso la compra-venta se puede realizar, pero dejando pactadas por escrito las obligaciones de cada parte al respecto de esas cargas y quién se hace cargo de los posibles costes de su desaparición (cancelación de deuda, honorarios de profesionales, impuestos, etc.).
También es recomendable observar el estado de las zonas comunes (iluminación, techos, pintura, portería, humedades) y servicios como el ascensor, las escaleras, la instalación de incendios, etc. y conocer si la finca ha pasado la Inspección Técnica de Edificaciones y cuándo lo ha hecho la última vez.
Piensa que la salida de humos de los locales de restauración y sus ruidos estarán probablemente en algún pato interior de la vivienda y pueden ser muy molestos.
léete los estatutos de la comunidad para conocer su organización,
exige al vendedor los recibos de la comunidad, y
comprueba con el Presidente de la comunidad y/o el administrador de la finca que el vendedor está al orden de sus pagos ordinarios y extraordinarios con la comunidad.
Piensa que si hubiera recibos impagados, una vez como propietario, la comunidad te los podría exigir regularizar a ti, con independencia de que después se las reclamaras al vendedor, y la ley estaría de su parte.
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