Millones de consumidores domésticos y unos cuantos miles de pequeños negocios sufrirán a partir del 1 de enero una subida de la tarifa eléctrica del 9,8%, la más elevada de la historia. El secretario de Estado de Energía, Pedro Marín, calculó que la van a soportar unos 17 millones de usuarios sobre un total de 27 millones, porque 3 millones están acogidos al 'bono social', que mantiene la congelación del precio de la luz, y otros 7 millones se han pasado al mercado liberalizado, al optar por las ofertas -casi siempre combinadas de gas, electricidad y una cuota de abono por asistencia técnica- que les están planteando las compañías. La subida de la luz afectará a 219.626 abonados riojanos (los que no tienen contratado el llamado 'bono social'), aunque 15.374 la podrán eludir.
Marín calculó que la repercusión de la subida de la tarifa eléctrica en un hogar 'medio' será de 3,2 euros al mes, o su equivalente de 38,4 euros al año, pero no supo concretar a qué consumo mensual respondía ese cálculo. Las organizaciones de consumidores no comparten esta estimación. Según sus cálculos, si se excluye a los beneficiarios del bono social -que, en su mayoría, tienen contratada una potencia inferior a 3 KW-, el recibo medio está en torno a los 50 euros mensuales, de manera que el incremento rondará los 5 euros por mes, una cantidad nada despreciable en momentos en que los salarios se recortan y hasta las pensiones se han congelado.
Por añadidura, el gas natural se encarecerá en el primer día del año el 3,9% como media para un total de 6,5 millones de consumidores. En los hogares que no utilizan este combustible para la calefacción, a los que se aplica la llamada T1, el aumento será del 4,14%, unos 0,56 euros mensuales, y en aquellos que hacen un uso intensivo del gas natural, la T2 se incrementará el 3,87%, lo que encarecerá del orden de 1,66 euros la factura de cada mes.
Escandaloso
Los calificativos de «escandaloso», «inaceptable», «insostenible», abundaron en los comunicados de reacción de las asociaciones de consumidores a la subida de la tarifa eléctrica. Todos ellos insistieron en reclamar un cambio de un sistema de tarificación que ha sido censurado también por la Comisión Nacional de la Energía, puesto que, sin resolver los problemas del déficit, penaliza con dureza a los usuarios. En el extremo opuesto, las compañías eléctricas celebraron que las tarifas respondan en alguna medida a la evolución de los costes reales.
El secretario de Estado de Energía -que está a las puertas de ser relevado, porque ha presentado su candidatura a la Agencia Internacional de Energías Renovables- atribuyó la subida de la tarifa eléctrica al encarecimiento de la energía en un mercado que toma como referencia el petróleo. La escalada del barril y la depreciación del euro respecto al dólar dispararon la última subasta mayorista, argumentó, y a esta evolución se sumó el efecto estacional de los meses de invierno en los que el consumo de los hogares se dispara en las horas del día en las que el precio de la electricidad es más caro. Reconoció que un tercer componente del incremento ha sido la compensación necesaria para la puesta en marcha del decreto de apoyo al carbón nacional.
Consecuencia de todo ello, la histórica subida del recibo de la luz no va a servir siquiera para atenuar el déficit de tarifa, porque tan solo responde a la variación de la energía. El otro componente del recibo de la luz, los llamados 'peajes de acceso', que abarcan desde el coste de las redes hasta las primas a las renovables, y que incorporan también la pesada herencia del déficit, se han mantenido congelados en esta ocasión por decisión del Gobierno.
Para el futuro, Pedro Marín apuntó que los cambios aprobados el pasado jueves por el Consejo de Ministros, que introducen un peaje para las compañías eléctricas por el uso de redes, y siguen recortando la subvención a las energías alternativas, en este caso a las fotovoltaicas, «evitarán mayores subidas», al representar un ahorro estimado de 4.600 millones en tres años.
Añadió el secretario de Estado que el Gobierno se ha propuesto divulgar entre el colectivo de potenciales usuarios las ventajas del bono social, porque apenas 3 millones de clientes de benefician de una congelación de precios que se va a extender hasta el ejercicio 2013, incluido. Junto a los hogares que tienen contratada una potencia mínima en su primera vivienda, otros beneficiarios son las familias numerosas y aquellas otras con todos sus miembros en paro.
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