miércoles, 20 de julio de 2011

Un camino cada vez más corto hacia las viviendas solares

Una vivienda que se abastezca de energías renovables es la meta que están tratando de alcanzar los arquitectos años tras año


Proyecto (E)co, presentado por la Universitat Politècnica de Catalunya para el SDE 2012

En 2020 estas viviendas energéticamente eficientes serán una realidad.

Una vivienda que se abastezca de energías renovables es la meta que están tratando de alcanzar los arquitectos años tras año. Cada vez se optimizan e integran de manera más eficaz sistemas que necesitan consumir menos energía, al tiempo que resultan económicamente más rentables. Por eso, con cada nueva edición del Solar Decathlon Europe (SDE) se da un paso más para convertir el modelo de la vivienda tradicional en un modelo más ecológico.

La energía solar es la única fuente de energía de la naturaleza en la que se centran las cerca de 20 maquetas de casas sostenibles que competirán por ser la vivienda solar más eficiente en septiembre de 2012 en el SDE en Madrid. “Los objetivos generales del Solar Decathlon Europe son aprovechar el evento para generar conocimiento y transferirlo a los profesionales y a la industria”, afirma Sergio Vega, profesor de la Escuela de Arquitectura de Madrid y project manager del Solar Decahtlon Europe. “También queremos aprovechar el interés social que despierta este evento para sensibilizar a la gente del uso responsable de las energías renovables y eficientes con el fin último de mejorar las condiciones de sostenibilidad de las ciudades y los edificios de los particulares”, añade.

Redes inteligentes

La implementación de estos sistemas que aprovechan la energía solar es aún lenta y no está demasiado estandarizada a nivel general. Actualmente los más utilizados son instalaciones en el suelo: los célebres huertos solares. Otros sistemas típicos y más conocidos son los paneles fotovoltaicos clásicos, que, o bien se superponen a las cubiertas y fachadas, o bien las sustituyen como revestimiento del edificio.

No obstante, la duda está en si esta tecnología solar es autosuficiente para abastecer por sí sola una vivienda o se necesita complementar con mecanismos tradicionales que se alimenten de energías fósiles. “Para ser totalmente autosuficiente habría que disponer también de baterías para almacenar la electricidad y poder usarla durante la noche, cuando no luce el sol, y ello encarece mucho la instalación”, afirma Javier Anta, presidente de Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF), “No obstante, el desarrollo de los vehículos eléctricos hará que esas baterías bajen de precio a gran velocidad y será una realidad en pocos años”. Además, a medida que pasa el tiempo están surgiendo nuevas aplicaciones, como por ejemplo, versiones específicas para tejas o ventanas, e incluso, están en estado de investigación unos nuevos aerosoles que otorgan propiedades fotoeléctricas a las superficies donde se empleen.

Desde la Escuela de Arquitectura de Madrid van a presentar un nuevo sistema de redes eléctricas ‘inteligentes’ (smart grids), que gestionan el uso de la energía de manera eficiente para producir electricidad. “Se puede conseguir que una vivienda con energía solar sea autosuficiente todo el año, pero para eso se necesita implementar un sistema de generación distribuida, es decir, un sistema que genere electricidad cerca de los puntos de consumo para evitar que se pierda energía tanto en su transporte como en su transformación”, apunta Vega. “De esta manera, cuando necesites más energía, se coge de la red eléctrica general acumulada y guardada concienzudamente; cuando te sobra la dejas para otros usuarios”, explica el profesor.

Hacia el máximo ahorro energético

Desde 2008 la regulación está dejando más de lado los huertos solares, apostando más por instalaciones en la edificación que estén cada vez más integrados en los núcleos urbanos y en la vida de los ciudadanos. De hecho, la Directiva Europea 2010/31/UE establece que para el año 2020 todos los edificios deben tener un carácter de energía cero (EEC), esto es, que se haga un uso de la energía casi nulo, y que la poca energía que necesiten provenga de fuentes renovables. “De aquí al 2020 todo este tipo de viviendas será una realidad, no solo porque se impondrán desde Europa, sino porque serán económicamente rentables”, afirma Vega.

Los expertos aseguran que una casa bioclimática con un diseño eficiente puede ahorrar entre el 60% y el 80% del consumo eléctrico de una vivienda tradicional. Aunque la inversión inicial sea más cara que instalar un sistema de energía tradicional, ésta se recupera en 8 ó 10 años, un periodo “razonable” en comparación con los 20 años estimados con estas tecnologías de hace 5 años, que para los expertos era “prohibitiva”. Asimismo, contamos con el beneficio de que la energía renovable es gratis y que las fósiles, como el carbón o la gasolina, tenderán siempre a subir de precio. A largo plazo el particular notará el ahorro en su bolsillo.

“Hoy la inversión inicial para instalar este tipo de tecnología solar en casa es fuerte: un sistema para una vivienda unifamiliar de 5 kW cuesta unos 18.000 euros”, aclara el presidente de ASIF, “aunque el gasto se amortiza en una década y tiene una vida útil superior a los 30 años”.

No obstante, la falta de confianza en este tipo de energías ‘verdes’, el desconocimiento entre la población general, su coste más elevado por encima de la media, y los problemas administrativos que a veces conlleva instalar este tipo de tecnología hacen que todavía no esté demasiado estandarizado el aprovechamiento de la energía solar para cubrir los suministros de energía de los edificios. “Esta tecnología no está tan integrada porque económicamente la rentabilidad la tienes a partir de los 10 años y la legislación tampoco ayuda demasiado”, señala el project manager de SDE. “Hay una tramitación que es muy compleja y laboriosa, que tarda muchos meses en darte la autorización administrativa. Pero cambiará la normativa y tendrá que adaptarse a la Directiva Europea”, agrega.

Consumo cero, contaminación cero

Desde ASIF proponen poner en marchar campañas de divulgación y concienciación tanto entre los arquitectos y los promotores para que incluyan la energía solar en su trabajo diario, como entre el público en general. “Su eficacia está más que probada desde que se empezó a aplicar en los años 50 para los satélites artificiales. No hace falta ninguna vivienda especial para aprovechar la energía fotovoltaica”, apunta el presidente.

Teniendo en cuenta que el consumo de energía en la vivienda es uno de los agentes que más contaminan el medio ambiente, con la utilización de estas fuentes renovables descendería en gran medida la emisión de gases nocivos a la atmósfera. Por cada GWh se evitarían 379 toneladas de CO2 que se emitirían con el uso del gas natural y que ascendería mucho más en caso de utilizar carbón. De esta forma, se ayudaría a cumplir con los objetivos acordados en el Protocolo de Kyoto de reducir un 20% las emisiones contaminantes generadas en 1990 para 2020. Asimismo, ayudaría por otra parte a disminuir el uso de la energía nuclear y los riesgos que de ello implica.

Hace 5 años nadie hubiera pensado que estos sistemas hubieran experimentado una evolución tan importante en tan poco tiempo. La reforma de la legislación para favorecer este tipo de energías, tanto nacional como europea, la mejora progresiva de las implementaciones y su integración cada vez más eficaz en el medio urbano y las viviendas particulares están haciendo que su utilización se extienda. Un país como España tiene un enorme potencial para beneficiarse de los favores del sol. Por eso, la implementación puede favorecer tanto ambiental como económicamente al país. La experimentación y los proyectos presentados en el SDE son un primer paso para convertir la energía solar en hábito.

http://noticias.pisos.com/un-camino-cada-vez-mas-corto-hacia-las-viviendas-solares/16080/

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