lunes, 18 de julio de 2011

10 pasos a seguir para una mudanza sin estrés

Aprovechando el buen tiempo y las vacaciones estivales, son muchos los que se deciden a cambiar de hogar por estas fechas. Una mudanza es una tarea pesada, si no ha sido organizada correctamente, puede dar más de un quebradero de cabeza. Sin embargo, si tenemos claros los pasos a seguir durante la organización, nos evitaremos problemas y estreses de última hora. Descubre cómo planificar tu mudanza.

Una cosa que debemos tener clara antes de ponernos con la mudanza es saber qué plazos tenemos para hacer ciertas cosas. Así, normalmente, lo ideal es disponer de un mes para poder hacer el traslado sin prisas, pero sin pausas.

1. Para empezar, debemos seleccionar todas nuestras pertenencias y muebles que estemos decididos a llevarnos con nosotros y deshacernos de todo aquello que esté en desuso o sepamos qué hacer con él. Este paso resulta de gran importancia, ya que de esta forma evitaremos trasladar peso inútil y aprovecharemos mejor el espacio de nuestro nuevo hogar, en especial, si es una vivienda pequeña. Con aquello que no queramos, siempre podemos regalarlo o venderlo en el mercado de segunda mano y poder recuperar, así, parte de la inversión.

2. Una vez hemos elegido qué objetos nos llevaremos al nuevo hogar, debemos elaborar un listado de ellos. De esta forma, sabremos qué tenemos o si nos falta algo por coger. Además, una vez hecho este paso, nos será mucho más fácil distribuir nuestras pertenencias por cajas.

3. Seleccionadas y listadas las cosas que vamos a llevarnos, el siguiente paso es seleccionar el embalaje para protegerlas de posibles golpes o arañazos que puedan producirse durante el traslado. Este, sin duda, es uno de los puntos más importantes de la mudanza, y es que, dependiendo de cómo embalemos la cristalería, vajilla, libros, discos, cuadros, etc., llegarán sanos y salvos, o no… Para poder proceder al embalado de las piezas, necesitaremos de todo tipo de material: plástico de burbujas, papel ondulado, cajas, cinta de embalar, fundas de plástico y, una gran variedad de artículos para rellenar y proteger los objetos.

Hoy en día encontramos en el mercado embalajes específicos para ciertos objetos como vajilla, botellas, cristalería, ropa, sofás, cuadros, espejos… De esta forma nos aseguraremos de que no sufran ningún daño con el traslado. Además, también existen ya cajas de diferentes tamaños, resistentes, con asas para su traslado y cuyo cierre no necesita cinta de adhesiva.

4. Cuando ya estamos seguros de tener todo lo necesario, procederemos al embalaje de los objetos. Para empezar, antes de guardar nada, limpiaremos cada uno de los objetos. Después, los dividiremos según su tamaño y peso. Así, las cajas grandes serán para objetos poco pesados y voluminosos, como ropa. En las medianas, colocaremos piezas de tamaño medio y peso moderado como, por ejemplo, equipos tecnológicos o informáticos como consolas o sistemas de sonido. Las cajas pequeñas las rellenaremos de objetos pequeños y de peso como vajilla, libros, discos…

Debemos tener muy en cuenta que, antes de cerrar las cajas, debemos llenarlas del todo y rellenar todos los huecos, de esta forma evitaremos que los objetos se muevan y puedan romperse.

5. Conforme vayamos colocando las cosas en las cajas, lo ideal es ir realizando un inventario para poder saber qué hay en cada una de ellas. De esta forma, podremos encontrar mucho antes aquello que buscamos. Además, otro gesto que también permitirá ubicar los objetos con rapidez es la clasificación de las cajas por estancia. A la hora de llenar las cajas, debemos dejar dos o tres para meter las cosas urgentes que utilizaremos a diario antes de tener todo colocado en el nuevo hogar.

6. Una vez hechas las cajas, viene lo más duro: desmontar el mobiliario. Lo ideal, claro está, es contratar a profesionales del sector, que nos desmonten los muebles, los transporten con cuidado y los vuelvan a montar ya en la nueva vivienda. Si no entra dentro de nuestro presupuesto el poder contar con un profesional, podemos hacerlo nosotros mismos. En este caso, deberemos tener mucho cuidado a la hora del desmontaje y, sobre todo, al guardar las piezas. Tornillos, tuercas, clavos… todas estas piezas deben meterse en sobres o bolsas diferenciadas según cada uno de los muebles a los que correspondan, por lo que es ideal dejarlos uno junto al otro. Un consejo a tener muy en cuenta es el de no embalar los muebles con cinta adhesiva, ya que puede estropearlos.

7. Además de los muebles, en muchos hogares podemos encontrar documentos importantes, joyas y hasta pequeñas obras de arte. Trasladar objetos valiosos no funciona igual que con cualquier tipo de objeto. En el caso de documentos y otras pequeñas pertenencias, es preferible, si no podemos trasladarlas con nosotros mismos, hacerlo a través de un mensajero por correo certificado. En el caso de objetos grandes y obras de arte, tendremos que contratar alguna empresa especializada que lleve a cabo la mudanza de estos elementos. En cualquier caso, lo ideal es hacer fotos antes de mover nada, para que, si hubiese algún problema, pueda responder el seguro de la compañía de transporte.

8. Una vez ya está todo correctamente embalado, “sólo” nos quedará hacer el traslado de cajas y muebles a nuestro nuevo hogar. En este punto encontramos varias opciones. Desde contratar una empresa que nos ayude con la mudanza de una vivienda a otra, o hacerlo nosotros mismos. Si elegimos la primera opción, debemos asegurarnos de que la empresa que contratamos es de fiar. Si preferimos llevarla a cabo nosotros, tendremos que contar con un vehículo que se adapte a nuestras necesidades y nuestro presupuesto. Además, existen en el mercado empresas que ofrecen servicios integrales para mudanzas, ayudando a desmontar, trasladar y volver a montar el mobiliario.

9. Cuando nos cambiamos de casa, no siempre podemos sacar todas nuestras cosas de casa para dejarlas en el nuevo hogar. A veces, se da la situación de que tenemos que encontrar un espacio donde poder dejar muebles y otros objetos hasta el momento de poder acceder a nuestra nueva casa. En estos casos, y si no podemos recurrir a la familia y/o amigos para que nos guarden las cosas, podemos optar por los trasteros de alquiler. Una alternativa temporal o a largo plazo, según nuestras necesidades, con la que contar a la hora de dejar todo aquello que no podamos dejar en ningún otro sitio. Además, algunas de estas empresas ofrecen la posibilidad de ayudar con el transporte.

10. Si la mudanza es a nivel internacional, debemos tener una serie de factores en cuenta como el transporte que contrataremos, el embalaje que necesitaremos y los trámites a seguir antes de comenzar el traslado.

http://hogar.fotocasa.es/bricolaje/almacenaje/10-pasos-a-seguir-para-una-mudanza-sin-estres-i__hogar_9280.aspx

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