¿A qué aspectos hay que atender a la hora de rotular un anuncio en un periódico o navegar por la parrilla de anuncios de un portal web? ¿Cómo podemos saber si nos están engañando? ¿Hasta qué punto son verdaderas las afirmaciones que en esas dos o tres líneas aparecen? Los registros de compraventa de viviendas usadas ya se han situado por encima de los arrojados por las viviendas de nueva construcción. De hecho, hasta el pasado mes de mayo, el 52% de las viviendas eran de segunda mano, y el 48% restante, nuevas. Con este mercado al auge, hay que poner atención a las siguientes claves para saber interpretar mejor cualquier anuncio inmobiliario. ¿Qué deben incluir?
Existen una serie de datos básicos que se deben exigir a todos los anuncios. De la siguiente lista, cuantos más se incorporen en el letrero, mucho mejor. Juan Fernández-Aceytuno, director general de Sociedad de Tasación, explica que estos elementos fundamentales son “localización exacta, superficie real, distribución, calidades constructivas, instalaciones, zonas comunes, estado de la vivienda, equipamientos, orientación y precio”. “Con estos criterios”, indica Fernández-Aceytuno, “el comprador puede hacerse una idea más adecuada de la realidad”.
- ‘En pleno barrio de’ no es lo mismo que ‘próximo’ o ‘cercano a’. Vender un piso en el barrio de Salamanca de Madrid o en el de Sarriá en Barcelona siempre puede resultar atractivo. Pero, ¿qué ocurre si, realmente, esa vivienda no se encuentra en uno de estos distritos tan prestigiosos? Hay que asegurarse de cuál es la calle en la que se ubica la vivienda. El valor de un inmueble puede cambiar radicalmente, dependiendo de la zona en la que se encuentre. Incluso, dentro de una misma calle, si ésta es extensa, también pueden variar los precios.
- ‘Metros cuadrados… ¿construidos o útiles?’ Las cifras absolutas no suelen reflejar demasiado bien la superficie de un inmueble. Si esta referencia aparece con decimales, mucho mejor, porque, en este caso, sí se estará atendiendo al informe de un tasador, por ejemplo, o a unas escrituras. Además, hay que tener en cuenta que no es lo mismo superficie construida que la útil, que es la que de verdad se asimila a la realidad del inmueble.
- ‘Muy aprovechado’. La tendencia de los últimos años del ‘boom’ económico era la de construir viviendas cada vez más pequeñas. Si se encuentra con referencias como la anterior, es posible que se esté intentando vender un piso, por lo general, diminuto y, sobre todo, no tiene por qué tener ni siquiera un pasillo.
- ‘Muy iluminado’. Si se busca una terraza, este anuncio no tiene por qué ser su aliado. Puede tratarse de un mirador, por ejemplo, con el que se pretenda sustituir a la terraza como elemento incorporado a la vivienda. Se supone que, si el piso es exterior, no hace falta esta referencia.
- ‘Reformado’ no es lo mismo que ‘recién reformado’. Se trata solo de una palabra, pero cuya implicación en el texto puede ser fundamental. Un piso se puede encontrar conservado y reformado, desde hace muchos años. Pero si la reforma ha sido reciente, el inmueble se encontrará en mejores condiciones y su precio se asemejará más a la realidad.
- ‘Con piscina, gimnasio…’. En general, suele tratarse de elementos adicionales a la vivienda, con los que no todos los futuros compradores tienen por qué contar. De hecho, cuando en uno de estos anuncios, las referencias a los elementos comunes aparecen entre las primeras referencias del piso es que se quiere vender más el envoltorio que el regalo en sí mismo. Además, se debe tener en cuenta que estos servicios incrementan el coste de la comunidad de vecinos.
- ‘Buena orientación’, pero… ¿cuál es? Si no se hace referencia a la línea en el que se encuentra el piso, lo más recomendable es buscar la calle y el número en cualquier callejero, y así comprobar si el sol impacta en sus paredes por la mañana, por la tarde, durante todo el día o prácticamente no va a entrar ni un rayo de sol.
- Zona tranquila… en un barrio de universitarios. Cuando el inmueble se encuentra en un barrio en el que el ruido es protagonista (por las zonas de ocio nocturno, por ejemplo), no hay que dejarse llevar por estas referencias. Lo mejor es comprobarlo ‘in situ’, incluso por la noche, para evitar cualquier sorpresa posterior.
- ‘Urge venta’ o ‘se vende/se alquila’. Cuando aparecen algunos de estos términos en un anuncio de publicidad inmobiliario, se puede estar de suerte. Habitualmente, los vendedores que así lo indican suelen tener muchas prisas por tramitar la operación. Así, podrá negociar mucho mejor el precio final. Aunque, no se confíe: también puede tratarse de un inmueble con problemas en la comunidad del que sus propietarios quieran deshacerse rápidamente.
- ‘Desde, a partir de…’, pero nunca ‘¡hasta!’. Tal y como recomiendan los expertos, si en el anuncio de un inmueble no aparece ninguna referencia a su precio, lo mejor es descartarlo. Ésta sí que es una de las claves para poder, al menos iniciar, la compra de un piso. Y cuantas menos preposiciones utilice el vendedor para anunciarse, mejor. El precio contente y sonante es la mejor referencia.
- ‘Particular’. Hay que poner el máximo cuidado a la hora de saber con quién se va a negociar realmente la adquisición de una vivienda. En ocasiones, se trata de agentes inmobiliarios disfrazados de particulares. Mucha atención a este tipo de referencias, porque “hay determinados agentes inmobiliarios que cobran comisiones también al comprador”, advierten desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), a través de su guía para “Comprar y Vender Casa”.
Tras la visita
Como se puede comprobar, el idioma castellano es tan rico, que una realidad se puede disfrazar completamente para poder conseguir un objetivo final. Por ello, “la única forma de ver si la descripción del inmueble coincide con la realidad es visitando el piso en cuestión”, según indica Juan Fernández-Aceytuno, director de Sociedad de Tasación. De hecho, Fernández-Aceytuno recuerda que, una vez que se ha visto el inmueble, “hay aspectos que sólo se pueden comprobar realizando una tasación”. Se refiere a comprobar el estado de ocupación aparente, algún posible régimen de protección, adecuación al planeamiento urbanístico, etc.
Lo que sí recomiendan desde la Sociedad de Tasación es “visitar viviendas próximas a la que deseamos adquirir y que tengan características similares”. Así, se puede comparar mejor y comprobar que no nos están vendiendo gato por liebre. Desde la OCU también recomiendan solicitar al vendedor los siguientes documentos: cédula de habitabilidad, “que es el documento que acredita que la vivienda está destinada a este uso”, explican desde esta organización. También sería recomendable solicitar el recibo de haber pagado el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), así como el plano de la vivienda.
http://noticias.pisos.com/como-leer-los-anuncios-de-las-viviendas/16783/
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